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Scalopedia | Almusafes

Arranca el mundial y publicamos una entrada de Scalopedia, la enciclopedia coral de la Scaloneta compilada por Javier Acuña, Matías Bauso y Esteban Serrano, y editada por Planeta Libros.

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Por Ariel Senosian

Podríamos estar situados en la L: el nombre del municipio donde Lionel Scaloni empezó a pensarse como técnico del seleccionado mayor incluye el artículo. Suena La Alcudia y se escribe L’Alcudia ya que el idioma valenciano abrevia el “la” en caso de que la siguiente palabra comience con una vocal no acentuada. También podríamos ratificar que estamos en la A porque el núcleo de esta historia, que a la vez es el inicio de la historia, se desarrolló en Almusafes. Pujato, donde nació Scaloni, tiene menos de 4 mil habitantes. Almusafes, allí donde una selección juvenil vivió mientras el entrenador dividía su cabeza, no llega ni al triple. De los lugares recónditos al trabajo más expuesto.

Luciano Nakis fue el único dirigente que la AFA envió al torneo de L’Alcudia en aquel julio de 2018. Bastaba con uno; además, en la AFA de entonces no sobraba casi nada. También viajó sólo un preparador físico, un médico, un administrativo y un kinesiólogo. Y un masajista, ya que la superficie dura de las canchas de césped sintético generaría que los chicos se acostaran en la camilla con los gemelos necesitados. Fue Nakis quien, en la clase económica del avión rumbo a España, le adelantó: “Mirá que vas a dirigir la mayor, eh”. “Si tenemos que dar una mano, la daremos”, le respondió. La mano lleva dos ciclos mundialistas.

 

A L’Alcudia podría haber ido Jorge Sampaoli. Como no quería alejarse de la selección después del fracaso en el Mundial de Rusia, Claudio Tapia le marcó que, al no haber más entrenadores en la estructura, debería cubrir la necesidad. Así promovió su salida. Y con una indemnización más que millonaria, aunque ese es otro tema. Scaloni ya había comunicado que, más allá de haber llegado con Sampaoli, tenía ganas de continuar sin él. El fútbol generó un debate que los títulos taparían. “Gringo, tenés que dirigir el sub 20”, le solicitó Tapia cubrir el primer hueco. El Gringo pidió una condición: a Pablo Aimar como su ayudante. Luego agregó al preparador físico de las juveniles, Luis Martín, y al entrenador de arqueros que ya trabajaba en el predio de Ezeiza, Martín Tocalli. Sin notarlo, estaba armando la base del cuerpo técnico campeón en Qatar.

Almusafes queda a 15 kilómetros de L’Alcudia, ambos en la provincia de Valencia. El hotel de tres estrellas donde se alojaron estaba en aquel; los partidos se jugaban en el segundo, siempre de noche, por lo que las cenas eran originales para una delegación deportiva: sandwiches en la platea para quienes analizaban los partidos de los rivales, pizza para todos (incluidos los futbolistas) desparramados alrededor de la cancha después de jugar los propios. La vara estaba alta desde el mensaje cotidiano: “Es la selección argentina, hay que ganar”, picanteaban Scaloni y Aimar a los pibes. La disciplina era un punto de partida, incluso desde un código de vestimenta copiado de la era Pekerman que incluía la remera dentro del pantalón en la concentración. Eso sí, cuando se acercaba el partido, la tensión bajaba: “Disfruten, piensen en los familiares que vinieron a verlos y los que se quedaron donde ustedes viven, no en la responsabilidad”.

Argentina, la selección argentina que jugó el 35º Torneo Internacional sub 20 de L’Alcudia, le ganó en fase de grupos a Venezuela, al combinado de Murcia, a Mauritania y a India. En semifinales necesitó penales para eliminar a Uruguay. Donde habría un Dibu Martínez, hubo un Jerónimo Portau. El 2 a 1 de la final contra Rusia hizo que festejaran Leo Balerdi, Aníbal Moreno, Facundo Mura, Agustín Almendra, Facundo Colidio y otros a los que habría que seguirle mejor el rastro como Matías Rosales o Rodrigo Pasquini.

No había mucho para conocer en Almusafes. Hicieron bien Scaloni y Aimar en llevar a los jugadores un día a la playa. La desconexión del celular entre los jóvenes siempre alimenta la cabeza. También les sirvió para proyectar, caminata frente al mar mediante, los primeros convocados para los amistosos de la mayor contra Guatemala y México. Aimar ya le había soltado a su amigo “sabés que estás loco, ¿no?”. Scaloni ya le había respondido telefónicamente a Tapia que sí, que dirigirían los seis amistosos planeados hasta fines de ese año. Más adelante se sabría cómo seguiría todo. Por lo pronto, no sobraban los nombres disponibles para asumir de manera oficial. El futuro diría. Y el futuro habló.

 

 

La Scalopedia es, ante todo, un proyecto coral, con muchas voces, testimonios, archivos, recuerdos, anécdotas, estadísticas y vivencias personales. Además de los autores, hay más de 25 escritores y periodistas del país que contribuyen a armar esta evocación. Cada uno con un tema y un abordaje diferente: Ariel Senosiain, Juan Mascardi, Juan Pablo Varsky, Arturo Bulián, Jorge Castro, Martín Idaberry, Julieta Habif, Javier Núñez, Matías Conde, Nolan Rada Galindo, Santiago Llach, Marina Zucchi, Gustavo Báez, Martín Solzi, Gustavo Noriega, Juan Pablo Marrón, Quintín, Juan Pablo Gatti, Diego Geddes, Federico Cristofanelli, Julieta Roffo, Lucía Montané, José Heinz, Leonardo Achilli, Andrea Calamari, Federico Aicardi, Juan Villegas, Jorge D’Alessandro y Juan Ignacio Isern.


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